Inés Echenique en Galería Forma

Inés Echenique:

...cuyas obras embiste con fuerza tal que justifica, se la pueda considerar como una geométrica desbordada.
por César Magrini, Escritor y Crítico de Arte
...es el puro ejemplo de cómo aunar las más vivas gamas cromáticas...
por Yolanda Guerrero Otero. Enciclopedia Iberoamericana. Nueva York.
... color investigado, transgresor y lujurioso..
por Silvia Pellegrini. Crítica de Arte

Crítica

Inés Echenique presenta una serie de pinturas bajo el nombre de “El Circo”. En ellas se destacan el misterio de una imagen personal y la fuerza del color. El nombre de la serie nos recuerda momentos infantiles de curiosidad y deslumbramiento ante las piruetas y malabares inimaginables, pero también, desde la comprensión adulta remite, por analogía, a la expresión coloquial que intenta expresar momentos de la vida social y política de alboroto y escándalo”…es un circo” decimos con tono socarrón. Del mismo modo, apelamos al termino para referirnos a la vida como “un circo” con emociones, alegrías y tristezas propias del devenir humano. Esta ultima atracción a la que nos conduce la palabra esta presente en la obra de Inés. Lejos de toda referencia figurativa, sus pinturas poseen el dinamismo que podría aludir a la simultaneidad de escenas y situaciones diarias. Hay una energía interior que recorre la obra y que destaca los planos organizándolos unos como fondo y otros como figura. Cual torbellino, las tonalidades cálidas y frías alternan en una sucesión; los círculos, los triángulos y las líneas se atraen y destacan como si fueran instantes de una función. La imagen invita a recordar una fiesta de color y armonía de formas. Muchas obras han sido trabajadas sobre un soporte circular en el que las partes encajan perfectamente. En algunas pinturas, la artista segmenta o fracciona sin alterar su circunferencia buscando encontrar las mayores posibilidades para el desarrollo de su lenguaje plástico. En casi todas las obras, un elemento ondulante las atraviesa de lado a lado creando una unidad conceptual. Apelando nuevamente a nuestra memoria del circo, bien podría tratarse de una soga que permite aferrarse a la existencia ante las situaciones cambiantes de la vida-circo.
En este despliegue de colores, las partes son representaciones parciales de la totalidad a la que pertenecen. La rueda, el círculo como representación metafórica de la arena circense, sugiere la idea de permanente movimiento donde las acciones cambian constantemente y todo convive en el propio personal circo de cada ser humano.

Julio Sapollnik

Prensa - Arte del Mundo